Esta noche... ¡Sesión de Fotografía!
Hoy hemos quedado con la familia para cenar en casa. Será la primera reunión desde que nos mudamos aquí hace tres meses.
Nos hemos despertado tarde, de domingo. Mi chico está duchándose y yo escribo algo nerviosa, por fin con prisa. Llevo un par de horas despierta en la cama, pensando en que tengo que lavar a las perras, barrer las hojas caídas del patio, hacer una tarta para el postre, colgar los cuadros que aún están en el suelo esperando que decidamos dónde colocarlos martillo en mano... Mil cosas que hacer y yo saboreando la mañana de domingo perezosa hasta el mediodía.
Esta noche, en la cena, sacaremos las fotografías de nuestra casa y nuestra familia que adjuntaremos al expediente de México. Lo llevaremos en navidades, aunque dudo que podamos moverlo mucho. En México existe un período de tiempo denominado "Lupita-Reyes" en el que todo se paraliza; va desde el 12 de diciembre (día de la Guadalupe, fiesta patria por excelencia) hasta el 6 de enero... Así que no creo que nos sirva de mucho adelantar nuestro viaje de marzo para llevar personalmente el expediente, pero no podemos evitar la impaciencia.
El año pasado también estuvimos en México algo antes de Navidad. Fue una visita relámpago, de una semana, recogiendo unos papeles fundamentales para el expediente de adopción, que estábamos tramitando. Estuvimos en casa del hermano de mi chico, que siempre nos acoge con los brazos abiertos. Era mi primera visita a México en diciembre, y aluciné con la abigarrada decoración que ya desde un mes antes ocupaba la casa de mi familia. Una tarde, me encontré con un saco inmenso lleno de pijamas junto a la puerta, y al día siguiente lo sustituyó una bolsa grandísima llena de pelotas. Mi cuñada me explicó que eran regalos de Navidad para un orfanato de niñas cercano, donde trabajaba una amiga suya. Se había juntado con las mamás de los amigos de sus hijos para aportar cada quien lo que pudiera. Así, habían conseguido que uno de los papás, comerciante de Tepito (atracador de camiones en la Panamericana), surtiera de chándales de marca para todo el año a las 34 niñas del refugio, o que Bimbo, que patrocinaba un mercado en prácticas en la universidad de mi sobrina mayor, diera un ingente volumen de panes y bollos para hacer más dulce la fiesta de las huérfanas.
El día que nos volvíamos mi cuñada le habló a su amiga, que colaboraba habitualmente con el orfanato, de nuestra intención de adoptar. La señora vio el cielo abierto, éramos los papás perfectos para sus protegidas: estábamos avalados por mis cuñados, que tienen una familia ejemplar y están muy bien considerados en su entorno, se veía que teníamos recursos económicos suficientes, que éramos equilibrados y jóvenes. Además no estábamos obsesionados por conseguir bebés, nos daba igual el sexo y nos queríamos hacer cargo de hermanos. No se podía pedir más. En la lista de sus niñas había dos de 5 y 3 años que parecían destinadas a nosotros.
Cuando mi cuñis nos dijo que existía esa posibilidad, unas horas antes del vuelo que nos traería de vuelta, mi marido y yo nos miramos incrédulos y esperanzados. ¡Qué demonios! A veces los milagros existen. De todos modos no quisimos hacernos muchas ilusiones y decidimos no cambiar el billete hasta que no se confirmase que existía alguna posibilidad… Un par de horas y docenas de llamadas más tarde resolvimos el tema. No la había. Nos volvimos y continuamos los trámites.
Espero que esas niñas hayan conseguido ya unos padres, aunque es muy posible que continúen con las monjas. Nadie quiere hermanos mayores en México.
En fin, voy perdiendo el hilo. Yo lo que quería contaros es que esta noche haremos las fotos a través de las cuales posiblemente nos conocerán nuestros hijos. Vendrán a cenar mis padres, mis hermanos, mi cuñada, la madrina de mi madre, que es como mi abuela, y su propia familia (marido, hijas, yerno, nieto), que forma parte de la nuestra. Estoy ilusionada. Voy a ponerme guapa. Mi marido tiene rastas desde hace un mes. Decidió que esta podría ser quizá la última oportunidad de cumplir su sueño de infancia de parecerse a Bob Marley antes de quedarse calvo. Tendrá que hacerse una coleta. Yo me maquillaré y me pondré un vestido nuevo que compré la semana pasada. Creo que me sienta muy bien.
Bueno, eso es todo, ya es la una y media y he quedado con todos a las nueve. Será mejor que me ponga las pilas.


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Un saludo. Jose Guillermo. Lonuestro27@hotmail.com
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