Jueves 13 de Septiembre de 2007
¿Me están tomando el pelo?
Pues esto es lo que hay. A partir de hoy queda inaugurada una nueva categoría en mi bitácora: Adopción.
El camino de la maternidad adoptiva es laaaargo y se construye documento a documento a través de un espesísismo bosque de burocracia. A veces, como hoy, el bosque se convierte en una selva cerrada si adoptas en pareja mixta española/mexicana. A continuación va el resumen de lo caminado hasta ahora:
- Decides con tu chico tener un hijo.
- Vais a la comunidad de Madrid y se lo contais a la funcionaria de turno.
- La funcionaria os cita para una reunión informativa 15 días después. En la reunión os encontrais con 50 adultos más que tuvieron la misma idea de paternidad que vosotros. Durante unas cuantas horas os intentan convencer para que renuncieis. Os despachan con un listado de documentos y formularios que debeis entregar si seguís con la idea.
- Comenzais a recabar papeles. Pasais las vacaciones en México esperando colas y repartiendo mordidas para tener las cosas a tiempo antes de volver a España.
- Cuando ya reunís todo, entregais la documentación.
- Un mes más tarde os envían un número de expediente.
- Otro mes más tarde os emplazan para un curso formativo. Tendreis que pasar una tarde por semana durante cuatro semanas en el Instituto del Menor y la Familia junto con otros seis o siete matrimonios. Una trabajadora social y una psicóloga os hablarán interminablemente sobre las tremendas dificultades de la adopción, con la intención primordial de que no continueis el proceso, o, si es que resultais tenaces, de que al menos vayais "preparados" hacia la paternidad. Al terminar el curso os dan un certificado de asistencia.
- Con ese certificado y el número de expediente vais al colegio de trabajadores sociales. Allí otra funcionaria despliega una lista de nombres para que elijais quién os evaluará. Lo mismo haceis en el colegio de psicólogos. A partir de este momento se empieza a pagar en serio (600 € en cada colegio).
- Durante el mes siguiente será el exámen. Aparte de las seis reuniones (mínimo) que celebrareis con psicóloga y trabajadora social por separado, os llevareis trabajo a casa: redacciones sobre vuestro interés en ser padres, sobre vuestra vida o sobre la educación que pretendeis dar al menor... Todo depende del celo de vuestros evaluadores y de la capacidad imaginativa del país de vuestros hijos para imponer condiciones a los futuros padres. También deberéis entregar nuevos documentos: certificados de penales, declaraciones de la renta, certificados médicos, padrones, contratos, formularios varios, certificados de ingresos, cartas de recomendación, seguros médicos, certificados de nacimiento, libros de familia, escrituras, fes
de vida...
... y aquí es cuando esta mañana hemos alucinado. En el registro, a partir de hoy, por una orden interna de la administración de justicia, que se puso en vigor ayer pero que corresponde a una consulta del 18 de febrero de 2005, a los extranjeros que no estén nacionalizados no se les puede expedir la fe de vida. Eso sí, ningún funcionario está autorizado a escribir un justificante sobre su negativa a darte el papel que hasta ayer no tenían problemas en extender.
¿Y entonces? Pues que cada perro se lama su pijo en su consulado. ¿Y si el consulado lo deniega? Lo siento, yo no puedo hacer nada, soy solo un trabajador. Oiga, necesitamos este papel, aquí está registrado mi marido. Ya le digo que son órdenes, si no nació aquí o no tiene la nacionalidad no puedo darselo. Está empadronado en Madrid desde hace trece años, en esta misma sala se ha casado dos veces con dos mujeres españolas... ¡Está en sus ordenadores! Lo siento señora, pero no puedo hacer nada. ¡Es sólo un folio! Ponga usted la fecha de ayer si hoy no puede darlo. No es posible, hable con su consulado, lo siento. El siguiente... ¡Estamos adoptando y necesitamos la fe de vida! ¡Es lo último que nos falta para que nos den el informe!
Llegados a este punto se opera el milagro y el burócrata-autómata de la mesa de al lado se convierte en persona. Resulta que también es adoptante y empatiza con nosotros. No nos puede dar la fe de vida ni un justificante, pero se ofrece a llamar a nuestra trabajadora social para explicarle la nueva normativa y nos sugiere que vayamos a cualquier otro registro en algún pueblo de Madrid y pidamos allí el certificado. Duda que la orden haya llegado a todos los ayuntamientos. Sólo tenemos que mentir si nos preguntan por nuestra dirección, pues deberíamos vivir en el pueblo donde lo pidamos. A una mala nos sugiere que nos empadronemos en cualquier hotel del municipio...
Mañana veremos qué hacer...
Hoy al subir al taxi que nos ha traido de vuelta a casa tenía unas inconmesurables ganas de llorar.

Viernes 07 de Septiembre de 2007
Martes 04 de Septiembre de 2007
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El Granjero de Liddesdale
Tenía Liddesdale (en el condado de Morven) un vecino cuya historia contaremos a continuación. Es la historia de un granjero que, en el espacio de un año, sufrió grandes y dolorosas pérdidas. En primer lugar, su esposa y sus hijos murieron, y, poco después de su muerte, su labrador le abandonó. El mercado de trabajos por entonces había terminado, y no hubo manera de conseguir otro labrador que sustituyera al que se había ido. Cuando llegó la primavera, sus vecinos comenzaron a arar; pero él no tenía ningún hombre que sujetara el arado, y no sabía qué hacer. El tiempo pasaba, y comenzó a perder la paciencia. Por fin, se dijo en un arranque de cólera, que contrararía al primer hombre que pasara por allí, quienquiera que fuese.
Poco tiempo después, un hombre llegó a la casa. El granjero salió a recibirle, y le preguntó a dónde se dirigía, y qué era lo que buscaba. El hombre contestó
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