Tuesday, August 21, 2007
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No. Hice el idiota. Ya es bastante castigo.
No es para pelear. Un boxeador no pelea. Y menos con los que andan cogiendo erizos. ¿Cómo te llamas?
Estaba dolido consigo mismo: Algunos me llaman Hércules. Y le entraron ganas de añadir: Del Papagaio. Para que el otro viese que era un peligro y no un cagueta.
¿Hércules? ¿Quieres venir a probar los guantes?
No. Hoy no. Otro día.
Si vienes, pregunta por Arturo da Silva.
¿Arturo da Silva? Curtis no esperó al día siguiente. Dejó que Arturo fuese veinte metros por delante y lo siguió hasta la Casa del Sol. Al llegar al gimnasio vio los guantes en el mismo sitio donde estaban antes, en el rincón del cuadrilátero. A la espera.
Vicente Curtis había escuchado muchas historias contadas por marineros. No sólo por ellos, pero las de los marineros eran sus preferidas. Y también los marineros le tenían a él por preferido. Con el tiempo, Curtis supo distinguir muy bien los oficios y las ocupaciones de los que visitaban la Academia de Baile. El domingo venían algunos ganaderos, quizá con el mismo traje que llevarían a una boda o a un entierro. En su vestimenta había ya algunos detalles que los delataban. Pero sobre todo uno. La rebeldía del nudo de la corbata. Las corbatas de los ganaderos tenían vida propia y parecía que eran ellas, no las manos de su dueño, las que apretaban o aflojaban. Además, estaban las uñas. En las patillas y los bigotes, cuando los tenían, mostraban un corte cuidado, sí, pero que parecía evitar a propósito la geometría exacta y dejaba un lugar en tránsito, como vallado, entre la zona de planta y el yelmo. Pero por lo que se refiere a las uñas, había en ellas como una resignación hacia lo que, siendo propio, también pertenece a la tierra. Eran distintas de cualquier otra clase de uñas y, lo más curioso, pensaba Curtis, es que eran -las uñas de la misma mano- muy distintas entre ellas, como pequeñas astillas de piedra con mango de carne, rastrillos de pizarra. Más que llevar un traje, era el traje el que los llevaba a ellos. A Curtis no le gustaban estos tipos
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