Monday, August 20, 2007

Página 113 de 84-8450-739-4

(…)

algo se hubiera roto.  Están en silencio, las niñas saben que rompieron algo muy hondo dentro de tí, o lo intuyen, y no dicen nada. Quizá por eso el trayecto se hace largo. O el regreso, te hubiera gustado más pensar. Pero no hay regreso. Comen en un restaurante de truchas, al lado de una piscifactoría donde las niñas le dan a los pescados una comida que huele horrible, o que te parece que huele horrible. Una de esas truchas fue tu alimento, piensas, mientras las ves nadar a contracorriente y empieza a llover.

    Corren al coche, las niñas riéndose, un poco mojadas. Piensas de inmediato en Adela, en lo que dirá cuando las vea llegar. Toda la carretera es un largo lamento del cielo, te dices, pero no te agrada la metáfora.

    Tocas el timbre; esta vez las niñas lo aprietan de nuevo, golpean con sus nudillos la puerta, le dan pequeñas pataditas con sus tenis.

    Cuando Adela abre la arrollan y entran gritando.

    -Es la hora de su programa favorito -te explica Adela y te sonríe. Por vez primera en un año te sonríe, ¿o es una mueca? Tal vez no puede ocultar la felicidad de estar de nuevo con un hombre, piensas.

    -¿Te vas a casar? -le preguntas, a bocajarro.

    -¿A qué viene eso?

    -Sólo contéstame, ¿te vas a casar?

    -En primera no es un tema de tu incumbencia y en segunda qué te contaron estas.

    -Nada, me dijeron que tenías novio, que les traía regalos, que era muy buena onda, quién sabe cuántas cosas.

(…) 

Posted by laindependiente at 00:09:25
Comments

Leave a Reply