Mudanzas e internet
Bueno, el criterio que seguí ayer es:
- Aparto y clasifico en el salón las cosas que yo sola puedo decidir que llevaremos a la nueva casa (la ropa de invierno, la cubertería de la tía Espe, la caja de las cartas y recuerdos de mi infancia, la vajilla de Sargadelos, los diccionarios y libros de trabajo, la colección de tirachinas…)
- Coloco en el despacho todas aquellas cosas indeterminadas que precisan de una revisión más reposada en común con mi chico, esperando un mano a mano selectivo este fin de semana (los juguetes de los chinos, los papeles de la empresa, las facturas sin archivar, el cajón de costura, los tapices chapanecos, los muñecos de peluche, los trípodes, la colección de máscaras, los grabados del pasillo, las seis cajas del scalextric, la caja de las gorras, la maleta de las fotos…)
- Voy seleccionando las cosas que seguro no queremos llevarnos a la casa nueva y las meto en la habitación del fondo (la máquina de remo que un primo dejó al mudarse de ciudad, la ropa que llevo tres temporadas sin ponerme, la veintena de cojines chinos que conformaron un día “el salón oriental”, la mantelería de la tía Carmen, la mesilla de noche del cuarto de invitados, los cuadros comprados al peso…)
Hoy, como ya no me cabe nada más en el salón, en el despacho ni en la habitación del fondo, he cambiado de actividad y he aprovechado esta tesitura para iniciarme en el maravilloso mundo Ebay poniendo a la venta algunas de las cosas de la habitación última.
Así que me confieso: siendo mi especialidad la instalación de tiendas virtuales y el asesoramiento en marketing en internet, el portal de ventas más importante del e-mercado hasta hoy era un desconocido en la práctica para mí.
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De modo que he pasado parte del día investigándolo y jugando a vender una biografía de Franco, seis butacas de teatro y dos huchas mexicanas. Un varieté de artículos divertidos para probar el nuevo bicho internáutico. A ver qué sale.
