Monday, June 18, 2007

Cronología aproximada de una maternidad difícil.

Hace cinco años:

  • Mi suegra estuvo en mi casa unos meses. Tuve un cólico un día y se puso a aplaudir como loca. Me miró a los ojos encantada y me auguró un hijo sano y grandote. Yo me eché a reir.

Hace cuatro años:

  • Cambié la píldora por el ácido fólico, continué con mi vida tranquilamente.

Hace tres años y medio:

  • Belén tuvo a su primer hijo. Mi padre me llamó a las ocho de la mañana nada más enterarse para preguntar “¿Y tú para cuándo?”. A mí se me encogió el estómago.

Hace tres años:

  • Dejé el trabajo agobiante que desarrollaba. El estrés es contrario a la concepción. Me puse tranquilamente a aprender una nueva profesión que me permitiera trabajar en casa y cuidar a los inminentes hijos.

Hace dos años y medio:

  • Mi ginecóloga me dió volantes para una batería de pruebas. Empezamos con un espermiograma que salió perfecto. Me sorprendí llorando en una representación de Yerma.

Hace dos años y tres meses:

  • Terminé con la última prueba. Ningún problema. Me recetaron hormonas para regular la ovulación. Engordé, me salió barba y volví a ser la torpe ciclotímica que fui a los trece años.

Hace dos años:

  • Marta bautizó a su segundo hijo. Mi padre, el padrino, dijo a todo el que quiso escucharle que tenía que conformarse con sus ahijados porque yo no me ponía a hornear sus nietos. Mi barba y mis ganas de gritar le cogimos discretamente en un aparte y le explicamos, con mucha serenidad y cara de poquer, que sus comentarios eran dolorosos.

Hace un año y nueve meses:

  • Acepté que las hormonas me sentaban fatal. Dejé de tomarlas. Decidí que no me pondría en otro tratamiento médico. Renuncié a la inseminación artificial.

Hace un año y seis meses:

  • Aborté durante un viaje a México. Me negué a ir al médico e hice a las bravas sietemil kilómetros de coche sangrando intermitentemente durante un mes. Al final del periplo, en el paraíso de Bakalar, me sentí afortunada porque sí podía quedarme embarazada. También me enteré de que Eva había abortado y estaba muy triste. Lo sentí por ella y les compré un sonajero de madera a cada uno de nuestros futuros siguientes hijos.

Hace un año y tres meses:

  • En el bautizo del segundo hijo de Belén, Aurora, que cogió al vuelo un comentario inoportuno de mi madre, se pasó media hora explicándome que no tenía que agobiarme porque así no quedaría embarazada. No sólo no conseguí hacerle entender que no estaba angustiada sino que además ella logró que dudara y me sintiera culpable. Empecé acupuntura para intentar regular las ovulaciones de un modo más natural.

Hace un año:

  • Mi marido y yo decidimos adelantar la decisión de adoptar, que desde el principio habíamos reservado para el segundo hijo.

Hace nueve meses:

  • Empezamos ilusionados el proceso de adopción.

Hace seis meses:

  • Fantaseamos a menudo con “los chilpayates“. Contamos a todo el mundo nuestro proyecto. Mi suegra se disgustó, los demás nos felicitaron.

Hace tres meses:

  • Eva, por fin, dio a luz a su primer hijo. Yo le entregué el sonajero que comprara un año antes en México y estuve con el bebé en brazos toda la tarde. Acababa de recabar, por fin, el último papel que pedía la Comunidad de Madrid para iniciar los trámites de adopción internacional.

Hace dos meses:

  • Llegó el número de expediente. Eramos oficialmente papás en ciernes.

Hace un mes:

  • Comenzamos los talleres de adopción internacional en la Comunidad de Madrid. Constatamos que teníamos la actitud idónea, las ganas perfectas y el equilibrio emocional necesario para ser padres adoptivos.

Hace dos semanas:

  • No vino a tiempo la regla.

Esta mañana:

  • Dió negativa la prueba de embarazo. Desconcertada, me entristecí.

Esta noche:

  • Estoy enfadada conmigo misma por haberme hecho ilusiones durante los últimos días…

Cry

Posted by laindependiente at 22:25:13
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