Tuesday, June 12, 2007

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dores. Era su ruleta rusa, algo que, por otra parte -me refiero a la ruleta rusa con pistola-, se convirtió en un deporte común en la Beirut de la guerra y de la posguerra inmediata. Una noche lo acompañé. Hice por él cuanto pude. Compartí sus insomnios. Era un buen bebedor, no un alcohólico, ni siquiera un borracho; eso vino mucho más tarde, después del secuestro.

- ¿Le secuestraron?

- Sí , como a muchos otros. Fue en 1987, a finales de mayo. Aquel año, la guerrilla pro iraní había reanudado sus abducciones de rehenes extranjeros. Periodistas, diplomáticos, empleados, profesores… Cayeron muchos. Michel no tomaba precauciones. Era moreno, llevaba barba, hablaba suficiente árabe y se movía en moto por los peores barrios, sin problemas. Pero lo cogieron al salir de su casa y lo tuvieron durante cinco semanas en un agujero, seguramente cerca de aquí, en uno de los suburbios del sur de la ciudad. Lo soltaron en la playa y se las arregló para presentarse a pedir ayuda en este mismo hotel. Se lo llevaron a París, donde poco después publicó un libro sobre su cautiverio. Y luego se perdió. Nunca regresó a Beirut, era demasiado arriesgado.

- Salió vivo, al menos -comenté-. Ese libro que escribió, ¿me lo prestarás?

Vaciló medio segundo antes de responder:

- No lo tengo, lo perdí.

(…)

Posted by laindependiente at 13:27:36
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