Tuesday, June 12, 2007

Página 113 de 84-7880-748-9

(…)

>>Durante el año y medio que duró nuestro noviazgo tuvimos muchas discusiones por tonterías. En algún momento incluso yo pensé dejarlo. Pero luego su madre y la mía conseguían que hiciéramos las paces y volviéramos a empezar.

>>Yo notaba sobre todo que ella era una niña mimada, mala estudiante, con lo cual se parecía un poco a mí. Le gustaba ir de compras y era muy gastona, pero entonces no reparé en ello, me pareció algo de poco valor. Yo empecé a trabajar con mi padre, con lo que disponía de más dinero del que inicialmente podía suponer. Le hacía regalos continuamente. Ella quería más y yo se los daba. Era mi juguete. Caía bien a todo el mundo y la elogiaban porque además estudiaba Derecho, aunque prácticamente no iba a clase ni cogía un libro.

>>En cuanto a mi caracter, siempre me he tenido por buena persona. Soy amable y leal con mis amigos, afectuoso, pero tengo poca voluntad, ya que desde pequeño no necesité luchar por conseguir nada… Ése puede haber sido uno de mis males. Soy presumido, me gusta vestir bien, ir de caza, ir a buenos restaurantes, aunque no tengo afición por la lectura, a pesar de que mi anterior novia me insistió mucho en ello.>>

También escuchamos algunas afirmaciones de la mujer:

>>Ahora creo que era demasiado joven o inexperta para tomar esa decisión. Tenía una idea del amor como algo maravilloso, que te llega y te envuelve por todas partes y tú no necesitas hacer nada. Pero el matrimonio no es así.

(…)

Posted by laindependiente at 13:41:16 | Permalink | No Comments »

Página 113 de 84-08-05802-9

(…)

dores. Era su ruleta rusa, algo que, por otra parte -me refiero a la ruleta rusa con pistola-, se convirtió en un deporte común en la Beirut de la guerra y de la posguerra inmediata. Una noche lo acompañé. Hice por él cuanto pude. Compartí sus insomnios. Era un buen bebedor, no un alcohólico, ni siquiera un borracho; eso vino mucho más tarde, después del secuestro.

- ¿Le secuestraron?

- Sí , como a muchos otros. Fue en 1987, a finales de mayo. Aquel año, la guerrilla pro iraní había reanudado sus abducciones de rehenes extranjeros. Periodistas, diplomáticos, empleados, profesores… Cayeron muchos. Michel no tomaba precauciones. Era moreno, llevaba barba, hablaba suficiente árabe y se movía en moto por los peores barrios, sin problemas. Pero lo cogieron al salir de su casa y lo tuvieron durante cinco semanas en un agujero, seguramente cerca de aquí, en uno de los suburbios del sur de la ciudad. Lo soltaron en la playa y se las arregló para presentarse a pedir ayuda en este mismo hotel. Se lo llevaron a París, donde poco después publicó un libro sobre su cautiverio. Y luego se perdió. Nunca regresó a Beirut, era demasiado arriesgado.

- Salió vivo, al menos -comenté-. Ese libro que escribió, ¿me lo prestarás?

Vaciló medio segundo antes de responder:

- No lo tengo, lo perdí.

(…)

Posted by laindependiente at 13:27:36 | Permalink | No Comments »