Carlos Oroza, la familia y el futuro.
Éste ha sido un día dedicado al arte: por la mañana Artmadrid, a mediodía ARCO y por la tarde Flecha. Quise completar la jornada con una visita a la exposición Fantasmagoría, en el Museo Colecciones ICO, pero hoy estaba cerrado.
En Artmadrid hemos encontrado a Carlos G., antiguo protegido de mi abuelo materno, colaborador entusiasta de cuanta locura se nos ocurre y excelente compañero en ferias (es un gran coleccionista de arte contemporáneo). Hace unos meses coincidió mi padre con él y le contó que yo había dejado el negocio familiar para iniciarme en temas editoriales. Poco después Carlos G. me llamó por teléfono; quería editar algunos libros de poetas amigos y pensó que podría incluirme en el proyecto. A mí me halagó infinito su propuesta, pero no consideré que estuviera aún preparada. Quedamos en hablar más adelante y el tema quedó dormido bajo las urgencias cotidianas. Hoy, paseando entre los stands de las galerías, Carlos me ha señalado en Raiña Lupa el libro ilustrado “Un Sentimiento Ingrávido Recorre el Ambiente”, con litografías de Antón Lamazares y texto inédito de Oroza.
Yo no conozco la obra de uno ni del otro pero mi padre, que paseaba con nosotros, se ha declarado admirador incondicional del escritor y se han puesto los dos a recordar anécdotas del poeta y a elogiar sus dotes de rapsoda. Parece ser que son precisamente los versos de Olorza los que Carlos G. quiere publicar en primer lugar dentro de ese proyecto editorial dormido.
Hace un rato, al llegar por fin a casa, he buscado en Google cuanto se ha escrito en internet sobre el escritor: he encontrado referencia a un recital en el XX Festival Internacional de Poesía, unas pinceladas de su vida en el Madrid del 68, un libro descatalogado, la recomendación de su obra en el blog de una chica catalana y… ¡oh sorpresa! su nombre junto al de mi abuelo paterno en Chiscando un Ollo.
No soy muy amiga de las señales, pero me han sorprendido las coincidencias: abuelo materno> padre > Carlos G. > Carlos Oroza > Benedicto > abuelo paterno…
¿querrán decirme algo mis ancestros? Yo, por si acaso, seguramente llame la semana que viene a Carlos G. para ver qué plan con la editorial…
Te agradezco la visita y los enlaces…siempre es agradable descubrir a alguiien que conoce a Orozca. Habrás visto lo poquito que hay publicado en internet sobre él, no?
Ahora mismo estoy trabajando en la traducción de un artículo en gallego publicado en el país para colgarlo en Goodnight Moon.
Saludos y un beso
sorry, se me escapó una “c” donde no debía….evidentemente hablo de Oroza.
Hola, Oroza fue la persona más admirada por mi padre, eran muy amigos y los últimos días de mi padre (falleció a causa de un cáncer de pulmón) todas las noches le recordaba soñando en alto. Yo tengo grandes recuerdos de Carlos. De niña su presencia me impactaba. La última vez que estuve con él fue hace 7 años en A Coruña.
Me alegro de ir encontrando por el camino de este blog a personas que conocen a Oroza de una u otra forma.
Por desgracia, el proyecto del que hablaba en este post anda algo parado. Tendré que retomarlo y me encantará ofrecerte un ejemplar del libro final en primicia cuando al final se publique. En honor a tu padre.
Muy agradecida por tu comentario…
Yo también me alegro de que tanta gente, ó por lo menos alguna, reconozca la figura humana que hay detrás de Carlos, ya que al artista está claro que todo el mundo lo reconoce. Para vuestra información y con el permiso expreso de Carlos (para el que en muchas ocasiones he ejercido de negro, aunque solamente pasando textos a limpio en el ordenador), me ha dado permiso para publicar los textos que hemos pasado a limpio, por lo que he creado una página llamada carlosoroza.blogspot.com donde escribo estos poemas y ademas recopilo información sobre personas como vosotr@s que realizais reseñas o trabajos sobre el ó su obra. Espero contar con vuestra colaboración. DeLaROCA (delaroca@starneld.com)
Es el mejor rapsoda de los últimos 50 años. Un poeta único al que tuve el honor de conocer y de ser su amigo en el Madrid de mediados de la década del 60, cuando Nativel Preciado y Juby Bustamante, Pilar Cernuda y otras, eran periodistas que creian y practicaban el rigor informativo y la objetividad profesional., cuando José Antonio Novais, que fuera corresponsal de Le Monde en Madrid, enseñaba a todos los que queríamos trabajar en la prensa, la radio y la televisión, cómo debe ser un buen periodista.
El inolvidable Oroza ponía en pie a muchas personas en el bendito café Gijón, en su terraza, comenzaba a recitar sus geniales textos, y en la Universidad al lado de Etvuchenko los estudiantes sacaron a ambos a hombros.
Carlos Tena