Aprovechando que durante el viaje a México no iba a trabajar en el ordenador, se lo dí a la gente de mantenimiento para que lo formateara y le quitara cuanto bicho informático pudiera tener.
Ellos pasaron mi información al servidor y borraron todo lo que había en el aparato, instalaron los programas de nuevo y, cuando iban a volver a meter mis archivos... ¡Oh, sorpresa! Nada por aquí, nada por allá... Todo mal grabado (no grabado) en el servidor.
Conclusión: Mis trabajos, mis fotos, mis diseños, mi plan de empresa, mis apuntes, mis plantillas, mis textos, mis cuentas, mis favoritos, mis contactos, mis... borrado permanentemente. Estoy descubriendo el maravilloso mundo del recovery software con resultados casi nulos por ahora; después de muchas horas frente a la pantalla sólo he podido recuperar algunos archivos .jpg y .gif, muchos de ellos, como éste, inservibles.
Bueno, ¿Quién me mandaría delegar en algo tan importante? alguien dijo cada golpe que no me mata me hace más fuerte. No hay que ponerse demasiado dramáticos, que por perder unos archivos nadie muere... ¡pero menuda contrariedad!
En el futuro procuraré no volver a tropezar en la misma piedra. Mi carta a los Reyes empieza con un ordenador nuevo y un disco duro de gran capacidad. Espero que me lo traigan en vez del carbón habitual...