Hoy anduve repasando viejos libros.
“…
- ¿Cómo fue que empezó a escribir?
- Ella solía decir que primero siguió a sus padres sin rumbo alguno, luego a sus hombres. No tenía rol, simplemente los seguía, sin contribuir con ningún talento. Algo debo tener escondido adentro, clamaba en sus momentos de lucidez, todos tienen algo escondido, el desafío es encontrarlo, luego sacarlo; si no lo hago, pasaré mi vida entera enojada.
- ¿Y resultó efectivamente así?
- Sí. Desarrollar un talento era su consigna para protegerse: entonces nada podría herirla. Cualquier cosa bien hecha, desde escribir hasta bordar, cantar o cocinar, puede cambiarte la vida, me insistía, pero ¡cuidado!, nada de improvisaciones, hay que hacerlo bien. Que hubiese una pasión que actuara de motor: eso la haría independiente. Buscó dónde enfocar los ojos hasta dar con el blanco: las palabras. Por fin el foco se ajustó.
…”