Monday, September 25, 2006

Chispita Firulaia

es la coneja que ahora mismo salta olisqueándolo todo por el despacho.

El primer nombre lo traía de fábrica. Es una cursilada horrible, como por lo visto era su dueña. Según el amigo veterinario que nos la trajo, la clienta era una tipa treintañera, vestida de rosa pastel y para la que suponía un trauma cotidiano la limpieza de la jaula. Claro, ¿Qué se puede esperar de alguien que llama Chispita a un conejo? En fin, que la abandonó en la consulta porque no podía cuidarla.

Convendrás conmigo en que no se puede llamar a un animal así, por muy de marca que sea (es que encima es de raza, con pedigree conejuno y todo). Pero claro, si le quitamos el nombre quizá le creemos un transtorno de personalidad. De modo que hemos decidido completárselo con el apelativo enjundioso de Firulaia. Así continuamos con la costumbre familiar de poner nombres compuestos a las mascotas: La perra mayor se llama Frida Sofía (llegó así, los antiguos dueños también eran un poco especialitos…), su hija se llama Maya Chimoltrufia (no nos poníamos de acuerdo y adoptamos la solución salomónica de inscribirla con los dos nombres de la discordia). ¡Hasta la ardilla que se escapó se llamaba Valeria Valentina!

Sé lo que estás pensando, pero no te preocupes: hemos jurado solemnemente romper la tradición con nuestros hijos futuros. Wink

Bueno, lo que te decía, que la nueva adquisición se llama Chispita Firulaia (Firu para los amigos). Es blanca con manchas negras, las orejas caídas, algo gorda, de edad indefinida, hiperasustadiza, con las uñas afiladas como cuchillas y, sobre todo, muy delicada. Los primeros consejos de nuestro amigo veterinario fueron inquietantes: no le des zanahorias porque le sientan mal y se puede morir; cepíllala una o dos veces al día porque al limpiarse se come el pelo, se le hace bola en en intestino y se puede morir; que tenga heno siempre disponible para que mastique porque si no le crecen los colmillos, se los clava, se le infecta la herida y se puede morir; dale dos puñados diarios de comida y asegúrate de que come, porque si pasa un día sin alimento se puede morir; que tome fruta y verdura fresca, pero vigila sus cacas, porque si algo le sienta mal y le da diarrea se puede morir… Eso sí, él se puso a nuestra disposición incondicional para tratarla cuando vaya a palmarla.

Por ahora lleva tres días en casa y aún está viva. La verdad es que me cae bien y, por mucho que me queje, me gusta tenerla aquí. Ya te iré contando cómo nos apañamos.

Posted by laindependiente in 11:49:48 | Permalink | No Comments »