Tuesday, September 19, 2006

El primer paso.

Hoy, por fin, fuimos a la consejería de asuntos sociales para iniciar los trámites de adopción. Nos hemos reído bastante a cuenta de nuestra candidez.

Todo empieza en el mostrador de información:

- Hola, buenos días, ¿Qué desean?

Silencio sorprendido. ¡No nos esperamos una pregunta tan directa! Mirada del uno al otro en un diálogo mudo: “¿Que qué deseamos?” “Lo dices tú, porque yo no me atrevo” “Ni lo sueñes, te toca a tí” “¡Jo! Si nos cuesta responder a esto ¿Qué pasará cuando nos interroguen los psicólogos?” “Vamos, habla, que la chica empieza a creer que estamos locos” “No, dilo tú” “Ya hemos llegado hasta aquí, haz un esfuerzo” “Venga mujer, que a mí no me sale” “Está bien, allá voy”.

- Quisieramos información sobre la adopción.

Sonrisa guasona de la recepcionista:

-Muy bien, pasen por aquel escáner y suban. Tercera planta a mano derecha.

A la salida del ascensor un nuevo mostrador y una dama sonriente tras él. Es la primera funcionaria a la que veo alegrarse cuando me acerco a su mesa.

-Hola, buenos días, ¿Qué desean?

Esta vez ni siquiera miro a mi marido para responder:

- Queremos información sobre la adopción.

- ¿Tienen cita para una reunión?

¡Ups! Ha debido de oir mal. Volvemos a mirarnos perdidos, “¿Qué reunión?” “¿De qué habla?” Contestamos casi al unísono:

- No venimos a ninguna reunión. Sólo queríamos informarnos sobre los trámites de adopción.

La señora nos mira condescendiente, casi con cariño:

- Estamos dando cita para las reuniones informativas a partir del viernes seis de octubre.

- ¡Ah!

Nuestro ofuscamiento absurdo termina con un par de risotadas que nos devuelven algo de naturalidad. La funcionaria añade:

- Las reuniones informativas para los futuros adoptantes se celebran solo los viernes, y hasta el seis de octubre no hay plaza.

- Vale, pues vendremos entonces.

- ¿Quieren que les apunte para ese día? Hay dos reuniones, a las nueve y media y a las doce de la mañana. ¿A qué hora prefieren venir?

No hace falta mirarnos para responder de nuevo a la par:

- A las doce.

- Estupendo. Escríbame sus nombres y apellidos en este papel junto con un teléfono donde les podamos localizar si surje algún problema. Apunten el número de esta oficina para llamarnos en caso de que no pudieran acudir a la cita. Tienen que venir los dos miembros de la pareja.

Escribo lo que me manda en un post-it amarillo. Intento hacer la letra más legible que puedo. Pongo especial atención en nuestros apellidos, que son complicados y suelen transcribirse mal con facilidad. Anoto el teléfono móvil de mi chico, que es más responsable que yo y siempre lo tiene a mano y encendido. Le entrego de vuelta el papel con el bolígrafo a la señora. Ella nos mira con sorna y dice:

- Bueno, entonces hasta el día seis a las doce. Las reuniones son en la planta baja, no hace falta que suban hasta aquí.

- Ehhh… Pues bien. Gracias. Adiós.

A la salida celebramos nuestro primer paso como padres aturullados bebiendo una cerveza en el Chicote. Comentamos con ilusión la jugada, que no ha durado en total ni cinco minutos. Y el posible-futuro-papá hace un análisis comparativo entre el salto con paracaídas y la adopción, que así contado no parece tener ni pies ni cabeza, pero que es un ensayo de lucidez digno de Saramago.

Luego paseamos hasta casa. Por el camino él me regala tres libros dispares que yo misma elijo en una librería de viejo, y yo le regalo a él media docena de girasoles, su flor favorita.

Hoy ha sido un día lindo.

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Una mirada a mi tierra…

... tan lúcida como familiar
Posted by laindependiente at 16:47:46 | Permalink | No Comments »

Ayer le vi en Noche Hache…

Posted by laindependiente at 13:53:00 | Permalink | No Comments »