Tuesday, August 22, 2006

Nuestra película

Hoy ha sido el primer día sin invitados en casa desde hace más de tres meses. La cuenta no la he hecho yo, sino la señora de la limpieza, que esta mañana ha suspirado aliviada cuando le he dicho que estaremos solos mi chico y yo al menos hasta octubre.

Ella dice que así como vivimos no podemos tener intimidad, y me mira con cara de pena, como haciéndose cargo de mi desgracia. Ya no me siento mal por tener la casa ocupada regularmente; aunque he de admitir que al principio, hace cosa de tres años, lo llevaba bastante peor. Sobre todo la época en la que estuvo viviendo mi suegra con nosotros: fue poco después de estrenar nuestro piso, apenas llevabamos unos meses de convivencia, y la experiencia no fue nada facilitadora para instaurar unas dinámicas “de hogar” entre mi marido y yo.

De todos modos sobrevivimos a esa crisis y a todas las que desde entonces se han sucedido sin grandes cicatrices, y nos hemos ido acoplando cada uno a las necesidades del otro con más buena voluntad que acierto, del mismo modo que se adapta nuestro espacio a la familia o los amigos cuando es necesario. Una da lo que puede de sí misma: no me apetece cada día ejercer de anfitriona, pero procuro recibir a todos con una sonrisa y la cama hecha. Ya casi no me siento culpable ni avergonzada si la nevera está vacía o hay trastos en el salón. Me gustaría que fuera de otro modo, cómo no, pero no puedo (y ya tampoco quiero) intentar ser una Ama de Casa con mayúsculas.

La sempiterna imagen de Mujer Perfecta me ha perjudicado mucho a lo largo de mi matrimonio. He tardado en comprender que mi marido, que tampoco cumple por su parte el papel de Hombre Perfecto, no quiere exigirme que siga el manual. Aunque a veces espera de mí que recite la lección, jamás se plantea que sea mi exclusiva obligación hacer la compra, ordenar los paños de cocina o preparar la habitación de invitados para nuestros amigos.

Por otra parte siento que casi toda la compra, los paños y las camas de invitados salen de mis manos, lo mismo que casi todo el dinero sale de las suyas. Cumplimos impecablemente nuestro papel aún evitándolo…

Posted by laindependiente at 01:20:58 | Permalink | No Comments »